Es sorprendente pero últimamente me cuesta más escribir tras los buenos resultados que cuando se consiguen resultados no tan satisfactorios. Pero me voy a poner a ello por que sino pasará esta semana y no lo habré hecho, y se que hay varias personas que esperan este post. El domingo participaba por primera vez en los 10 km Universitarios de León (prueba que cumplía su 2ª edición). Y volví a imponerme en una carrera casi 3 años después de que lo hiciera en un 3000 de una Liga de 1ª División (ya ha llovido). Aunque a veces lo olvidemos el sentido de las carreras (como su propio nombre indica) es recorrer una distancia en el menor tiempo posible y siempre hay un corredor que es el primero en cruzar la meta. Y ya tenía ganas de ser yo "ese", después de tanto tiempo, aunque fuera en una carrera de "menor nivel". Ganar en la meta del Campus de Vegazana el domingo, además de producirme satisfacción por subirme al primer cajón del podio, después de tanto tiempo, lo hacia por otros aspectos. Aunque hace algunos años logré alguna victoria en la provincia, desde que se produjo el "boom" del running en León no había sido capaz de hacerlo, y ganar una prueba de ruta es mucho más agradecido y te reporta mayor reconocimiento social que lograr cualquier éxito personal en pista o en cross. Además se que hay muchas personas en León que el domingo se alegraron aún más que yo por mi victoria y eso hace todavía más importante el poder ganar.
La carrera logró crear una marea amarillo limón muy vistosa con lo que se confirmó que la idea de la camiseta-dorsal no era del todo mala, este es un post meramente deportivo así que dejaremos opiniones personales para una próxima actualización. Día ventoso y algo frío para lo que estábamos acostumbrados, correríamos la primera parte de la prueba con aire a favor y la segunda parte con aire en contra. El perfil de este 10.000 no es del todo malo y permite correr rápido en varios tramos. Correr por mi ciudad siempre me ha motivado, por todos los rincones que pasa la prueba tienes recuerdos, historias, vivencias y a mi eso me hace competir con un extra de motivación.
La prueba se desarrolló según lo esperado, salida fulgurante y ritmo endiablado el impuesto por Miguel Ángel Rabanal hasta el kilómetro 2 (5.56), lo que hace que desde el primer kilómetro seamos solo 4 atletas en cabeza: Alberto González, Itamar Sutil y yo a la expectativa. Rabanal no deja la cabeza del grupo hasta el km 5 donde el ritmo ya se ha hecho más abordable (15.49). A partir de ahí el viento empieza a dar de frente y nadie quiere dar la cara. El ritmo se ralentiza muchísimo pero solo importa la victoria, el tiempo es secundario. La situación se mantiene inalterable hasta el kilómetro 7 donde decido subir la cuesta de la Calle Ancha a "bloque" para ver como van mis rivales, al llegar arriba, a la Catedral, observo que todos han aguantado el pequeño tirón y decido esperar al último kilómetro aún sabedor del rápido final de Itamar. El viento sigue pegando en contra pero Alberto González conocedor de que es el más "diesel" de los 3 decide tirar para hacer mella en los rivales, y lo consigue descolgando del grupo a Rabanal. Todo se decide a falta de medio kilómetro donde realizo un cambio seco que soy capaz de mantener hasta meta. Si soy sincero en el momento decisivo de la carrera estaba seguro de que el ganador final sería Itamar ya que si aguantaba mi cambio en los metros finales es mucho más rápido que yo. Sin embargo realice un cambio sostenido de manual, seco y sin mirar nunca atrás. El atleta que cambia primero en una carrera tiene el aspecto psicológico a su favor ya que los contrincantes tienen la carga psicológica de ser capaces de aguantar la embestida y no descolgarse. Pero tiene el hándicap físico, ya que si le cogen el "rebufo" en los primeros metros el desgaste físico es mayor, y todavía más el domingo con el aire en contra. El domingo (y por suerte para mí) está claro que prevaleció el punto positivo del aspecto psicológico. Felicitar a mis contrincantes que lo lucharon como titanes: Miguel Ángel siempre valiente, Alberto siempre incombustible, e Ita la calidad por explotar.
Tras este pequeño subidón, empieza lo realmente importante para mí, las pruebas de pista. Este año estoy centrado en el 5000 m.l. con alguna incursión en el 3000 m.l. y en el 1500 m.l. Con casi toda seguridad mi debut en pista sea el 11 de mayo en Gijón sobre los 5000 m.l. Tras la vuelta de las vacaciones de Semana Santa las malas sensaciones corriendo rápido me acompañaron hasta hace poco más de una semana. Pero los últimos entrenamientos indican que tengo que estar cerca de mi marca personal, pero la pista pone a cada uno en su lugar. Gracias a todos los que me habéis mostrado vuestro cariño estos últimos dos días. No me ha sorprendido nada, se quienes estáis a mi lado, gracias.

